Al finalizar los
comicios electorales, se llevó a cabo un conteo rápido, esto con tal de crear
una idea en la población sobre quien era el virtual ganador de las elecciones
presidenciales del próximo sexenio. El resultado va más allá de lo que puede
ser la realidad o la virtualidad, ya que ninguna persona fuera de la
institución electoral, tiene a la mano como comprobar cual fue el resultado
real.
El tribunal llegó a una
decisión, buena o mala, la decisión está dada, no hay otro camino más que
aceptarla, independientemente del partido político de nuestra preferencia, se
ha dado un resultado que no se ve por donde se pueda revertir.
Las pruebas existieron
y todas fueron desechadas; el gasto que hicieron todos los partidos políticos
fue incuantificable, fue una guerra de recursos, que al final de cuentas nadie
justificó, porque esto ultimo no fue exigido.
El gasto que se realizó
en propaganda política y gastos de campaña, fue dinero que los mismos estados
invirtieron, con tal de que el partido al que pertenecían tomara el poder, y
así fue, pero lastimosamente, ese dinero no se vio reflejado en la realidad de
nuestro país, la hambruna no cesa, la sequía en estados altamente productivos
en otras épocas aumenta, la pobreza es el mayor de los problemas de este país y
aún así podemos darnos el lujo de que nuestros gobiernos, enaltezcan a su
partido político, siendo más prioritario eso, que la misma población.
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